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De una cadena compleja a una decisión clara.

Foto del escritor: Esteban Larrea
Esteban Larrea
21 ago
3 min de lectura

Esteban L.S.

Matemático | Ingeniero de Soluciones y optimización en Ub-logistics.



El objetivo de una herramienta de planificación no es mostrar al usuario toda la complejidad matemática que existe detrás de una cadena de suministro. Es justamente lo contrario: absorber esa complejidad y convertirla en decisiones comprensibles. Cuando una empresa tiene más productos, bodegas, proveedores y canales de venta, también aumenta el número de decisiones que deben coordinarse.


  • ¿Qué debemos comprar?

  • ¿Cuánto debemos mantener en inventario?

  • ¿Dónde necesitamos ese inventario?

  • ¿Qué productos tienen mayor riesgo de quiebre?

  • ¿Qué ocurre si la demanda cambia?

  • ¿Qué pasa si un proveedor se retrasa?


Responder estas preguntas manualmente puede funcionar cuando la operación es pequeña. El problema aparece cuando el negocio comienza a crecer.


La dificultad no está únicamente en tener más información. Está en que cada nueva variable puede relacionarse con muchas otras. Por eso una planificación escalable necesita algo más que hojas de cálculo o reportes: necesita herramientas capaces de procesar esa información y ayudar a transformarla en decisiones.


El reto no es tener más datos, sino saber qué hacer con ellos

Actualmente, las empresas pueden disponer de información proveniente de múltiples fuentes:


  • ventas;

  • inventarios;

  • órdenes de compra;

  • proveedores;

  • producción;

  • bodegas;

  • transporte;

  • ERP;

  • sistemas comerciales.


Pero disponer de todos esos datos no significa automáticamente tener una buena planificación. Podemos saber que un producto está disminuyendo rápidamente su inventario y, aun así, no saber si deberíamos comprar más. Podemos conocer nuestro histórico de ventas y no saber cómo responder ante un aumento inesperado de la demanda. Podemos incluso tener decenas de dashboards y continuar tomando decisiones manualmente.

La verdadera oportunidad aparece cuando conectamos:


datos + modelos de planificación + reglas del negocio.



De los datos a una recomendación

Una plataforma de planificación puede transformar información operacional en un flujo mucho más útil:


Datos del negocio → análisis → planificación → decisión


Por ejemplo, la información de ventas, inventario y compras puede utilizarse para estimar demanda futura.

Esa demanda puede combinarse con:


  • inventario disponible;

  • órdenes abiertas;

  • lead times;

  • capacidad;

  • niveles de servicio;

  • costos;

  • restricciones comerciales.


Y el sistema puede utilizar toda esta información para recomendar acciones.

En lugar de mostrar únicamente:

“Tenemos 320 unidades disponibles.”

podemos avanzar hacia:

“Al ritmo de demanda actual existe riesgo de quiebre dentro de tres semanas y recomendamos adelantar la siguiente compra.”

Planificar también significa preguntarnos “¿Qué pasaría si...?”

Una de las mayores ventajas de digitalizar la planificación es la posibilidad de comparar escenarios antes de tomar una decisión.

Por ejemplo:


¿Qué ocurre si la demanda aumenta un 20 %?

¿Qué pasa si nuestro principal proveedor se retrasa?

¿Qué inventario necesitamos para aumentar nuestro nivel de servicio?

¿Qué sucede si abrimos una nueva bodega?

¿Qué ocurre si cambia el costo de transporte?


En lugar de modificar manualmente múltiples hojas de cálculo, podemos construir escenarios y comparar sus consecuencias.

Esto permite pasar de una planificación basada únicamente en:

“¿Qué creemos que va a ocurrir?”

a una planificación más completa:

“¿Qué deberíamos hacer bajo diferentes situaciones posibles?”


Figura 2: Flujo de datos.
Figura 2: Flujo de datos.


A medida que una cadena de suministro crece, la planificación deja de ser únicamente un problema de manejar más datos. Se convierte en un problema de coordinar un número cada vez mayor de decisiones, restricciones y posibles escenarios.

La tecnología y los modelos matemáticos permiten absorber gran parte de esa complejidad. Nosotros transformamos toda esa información en recomendaciones claras: qué comprar, cuánto comprar, dónde posicionar el inventario, qué riesgos anticipar y cómo reaccionar ante cambios en la operación.

Una herramienta de planificación escalable debe permitir que la complejidad crezca detrás del sistema sin que necesariamente crezca la complejidad para quien toma la decisión.

Por eso, el verdadero salto no consiste simplemente en digitalizar una hoja de cálculo o construir más dashboards. Consiste en conectar:

datos + modelos + reglas del negocio + escenarios

para construir un proceso de planificación capaz de acompañar el crecimiento de la empresa.

En UB Logistics trabajamos precisamente en esa dirección: desarrollar herramientas que integren información operacional, analítica y modelos de planificación para transformar la complejidad de la cadena de suministro en decisiones más claras, oportunas y accionables.

Nuestro objetivo no es que las empresas tengan que entender toda la matemática que existe detrás de una recomendación. Es utilizar esa matemática, junto con la tecnología y el conocimiento del negocio, para que puedan planificar mejor incluso cuando su operación se vuelve cada vez más compleja.

En definitiva, una buena plataforma de planificación no busca reemplazar el criterio del planificador. Busca potenciarlo y ayudarle a responder una pregunta cada vez más importante:

“Con toda la información que tenemos, ¿Cuál es la mejor decisión que podemos tomar ahora?”

 
 
 

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